martes, 11 de octubre de 2016

Un verso y una flor.

Esta semana se nos dio por fin,a mi y a mi novio, la oportunidad de volver al lugar de los primeros amores, el Jardín Botánico de Buenos Aires.
Lugar encantador como pocos, todo vegetación y edificaciones antiguas. Solo extrañamos la presencia de los gatos abandonados, que desaparecieron presumiblemente en favor del turismo. 





Ver cercas y no pensar en Tom Sawyer debería ser ilegal.



Me encantan los cactus.











La zona de los puentes y arroyos y cascadas esta algo oculta y por lo tanto es mi favorita.


Llovizno un poco ese día.











Este tronco es arte en si mismo.



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