El primero en salir al encuentro es nuestro conejito.
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Pero se distrae fácilmente tan pronto encuentra algo que comer.
El Sol decide asomarse después de un par de días de lluvia.
Un gancho oxidado en forma de ese y una flor de goma eva olvidada.
Un improvisado invernadero, obra de la naturaleza y un frasco roto.
Una palomita de cerámica, que pienso rescatar par decorar mi cuarto.
Una hierba estrellada y muy espinosa.
Volviendo a enfocar el cielo, me encuentro con estas fragantes flores que parecen colgar del firmamento.
El conejo insistió en poder todo el tiempo. Al fin le di el gusto.









Qué lindo conejo. Y fotos tan originales.
ResponderEliminarUn beso.